miércoles, noviembre 29, 2006
Por la alegría en el mundo, y la gente que la extiende.



 
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martes, noviembre 14, 2006
Lentamente , Edward y Akando se acercaron al cadáver. Estaba tendido en el mojado asfalto, con las extremidades en ángulos antinaturales. Tenía una gran herida en el pecho, de la que manaba un incesante torrente de sangre caliente y palpitante. A pesar de ello, era, como se suele decir, un bonito cadáver. Se trataba de un chico joven, de unos diecinueve años, castaño, que tenía los ojos cerrados. De hecho, de no ser por la herida podría parecer dormido.
Edward se arrodilló a su lado, mojó uno de sus dedos en la sangre y luego se lamió el dedo. La sangre era pegajosa y dulce, y le dejó un regusto metálico en el paladar.
- No era uno de ellos- comentó, indiferente. Akando le miró con el ceño fruncido.
-Pero tiene que serlo- replicó.- Thánatos no me habría encargado liquidar a alguien que no lo fuera- sin embargo, sabía que Edward no le mentía. Nadie podía hacerlo sin que él lo supiera. O casi nadie. Akando volvió a mirarlo, escrutando su rostro. No, era verdad. Edward era un mercenario, alguien que combinaba el poder con la falta de escrúpulos, pero no había sido entrenado para bloquear el poder de un Maestro, y Akando lo sabía. Le disgustaba tener que tratar con aquel tipo, o con cualquier mercenario, pero Akando aún no estaba preparado para matar y Thánatos haba sido muy insistente en que Zak fuera eliminado. Tanto, que Akando había supuesto, erróneamente al parecer, que se trataba de un Malabarista. Pero no lo era.
- Bueno, mi trabajo aquí ha terminado- dijo Edward. Akando, captando la indirecta, le tendió un fajo de billetes.- Siempre al servicio de los Maestros- repuso, con sorna. Dicho esto, se fue.
Un trueno retumbó en el cielo. Akando, pensativo, alzó la mirada. Llevaba toda la condenada noche lloviendo.
 
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jueves, noviembre 09, 2006
Jade cerró los ojos, el entrecejo fruncido con preocupación, y asintió. Tenía ante sí un prometedor pupilo, un joven alegre llamado Akando. Éste, después del gesto aprobatorio de su superior, se marchó silenciosamente de la sala. Era una sala enorme, de techo alto soportado por columnas de piedra, con un suelo de un mármol negro y reluciente. Jade estaba sentado en una plataforma del mismo material, sintiendo el frío en su piel, pensando. Thánatos había violado una regla fundamental de los Maestros: no hacer daño a inocentes. Al parecer aquel muchacho que había mandado asesinar no tenía nada que ver con los Malabaristas, y sin embargo, allí estaba, tendido en su suelo de mármol, embadurnándolo de sangre. Akando lo había traído al descubrir que era un inocente y había pedido audiencia urgente con Jade. Era la una y media de la madrugada. Suspiró, cansado. En momentos como aquel le hubiera gustado no ser quien era.
Se levantó lentamente y salió de la sala. Recorrió un largo pasillo y subió por unas escaleras de caracol hasta llegar a un rellano suntuosamente decorado, en el que había una gran puerta de madera de roble oscura de doble hoja. Volvió a suspirar y llamó a la puerta suavemente. Oyó pasos al otro lado, y una mujer le abrió la puerta. Era alta y esbelta, y tenía el pelo negro y largo, el cual le caía como una cortina de bucles por la espalda. Miró a Jade a los ojos, y éste, conteniendo la respiración, apartó la mirada, algo cohibido. Aquellos ojos del color del mar, oscuros, siempre tenían ese efecto sobre él.
- Señor- murmuró ella, agachando la cabeza- ¿Hay algún problema?
- La verdad es que sí, Ángela- contestó él, con un deje de frustración-. Acabo de estar con tu hermano, y parece que lo de Thánatos se nos está yendo de las manos.
- ¿Adam está bien?- preguntó ella inquieta.
- Oh, sí, es un Maestro y sólo por eso Thánatos no se atrevería a hacerle daño. Me pregunto si realmente podría.
- ¿Puedo ayudar en algo?
- Creo que sí- le respondió él-. Se que son las dos de la madrugada, pero necesito que vayas a visitar a Thánatos. Sólo hace dos semanas que os conoce y no tendrá mucha confianza con vosotros, pero quiero saber que ha pasado antes de oírlo de sus propios labios, y tu hermano acaba de llegar de una misión algo complicada.
- ¿Y Nyx, señor?
- No me atrevo a encomendarle algo así. Sólo lleva con nosotros un mes y tú, en cambio, llevas aquí seis años. Tus habilidades están muy por delante de las de ella, y con Theo eso será más que necesario, creo.
- Claro, señor, en seguida voy- dijo ella displicente-. ¿Qué quieres que averigüe, o que le diga?
- Necesito que te cuente por qué ha ordenado asesinar a un inocente esta noche, Ángela- ella puso cara de preocupación, pero asintió-. Gánate su confianza. Es arriesgado, pero he de saber qué se propone, y aunque hace años que yo le conozco nunca se ha abierto así conmigo. No se ni siquiera si lo ha hecho con alguien- Jade puso cara de frustración y volvió a suspirar-. En fin, muchas gracias por atenderme a estas horas. Ten cuidado ¿quieres?
- Sí, lo tendré- dijo ella, clavando sus ojos en los de su superior.- Y haré lo que me pides, James.
Y cerró la puerta. Jade se quedó ahí plantado, delante de la puerta cerrada. Extendiendo la mano, la rozó con la punta de los dedos.
- Lo sé, mi Atharia- susurró-. Mi Atharia, mi Ángela.
 
posted by Nelletha at 21:59 | 0 comments
miércoles, noviembre 08, 2006
Modo de empleo:Este cuestionario tiene efecto rebote. Los citados al final tienen que hacerlo de la misma manera que yo. Ellos, a su vez, tienen que escoger a cinco víctimas. La mecánica es la siguiente: escoge un grupo o un solista y responde a las preguntas usando títulos de canciones de ese grupo o solista. Novedoso, no? No vale devolver!

Bueno, para que luego no se diga que no respondo a los retos, ejem. Os presento mi...

TEST MELÓMANO

Solista o grupo elegido: Nickelback
¿Eres hombre o mujer? Leader of men
Descríbete: Fight for all the wrong reasons
¿Qué sienten las personas acerca de ti? Too bad xD
¿Cómo describirías tu anterior relación sentimental? How you remind me
Describe tu actual relación: Next contestant
¿Dónde quisieras estar ahora? Old enough
¿Cómo eres respecto al amor? Breathe
¿Cómo es tu vida? Savin me
¿Qué pedirías si tuvieras un solo deseo? Woke up this morning
Frase o cita: Worthy to say
Ahora despídete: Where do I hide?

Eso sí, no voy a retar a nadie, porque al fin y al cabo no lo íbais a hacer... xD. Pero a alguien le apetece hacer uno y ponerlo en los comentarios, pos por mí bien.


Y aquí os dejo una de mis canciones preferidas de Nickelback, Mistake, en directo. Una delicia.

 
posted by Nelletha at 15:12 | 3 comments
sábado, noviembre 04, 2006
Thánatos paseaba por la habitación de su hotel, de arriba abajo. Akando no tardaría en presentarse. Volvió a mirar el reloj de pared barroco que había en la suite. Eran las once y media. Theo pensó, irritado, que su invitado llevaba ya media hora de retraso. Sin embargo, él no era impaciente, de modo que, después de echar un último vistazo por la ventana, volvió a pasearse. Al cabo de unos minutos, alguien llamó a la puerta. Thánatos fue lentamente hacia ella y la abrió. Akando le esperaba en el rellano, con una sonrisa en los labios.
- Ya pensé que no vendrías- murmuró, molesto.
- ¿Y perderme tu relato? No, gracias- respondió alegremente Akando.
Era un chico de unos veintitrés años, de apariencia relajada, alto y ágil. Tenía el cabello y los ojos negros, por lo que la piel parecía pálida en contraste. Entró en la habitación y Theo cerró la puerta, asegurando el cerrojo. Akando ya se había acomodado en el lujoso sofá de la sala. Tenía una expresión ávidamente curiosa en el rostro. Theo se dijo que era el Maestro de las Almas más raro con el que se había topado. Se comportaba casi como un niño, siempre tan risueño y alegre. A Thánatos, siempre tan serio y sobrio, le irritaba a veces esa actitud entusiasta. Sin embargo, no dejaba de ser un Maestro de las Almas, por lo que merecía todo su respeto, aunque Theo no dejaba de preguntarse cómo alguien así había llegado a tanto. Con fría cortesía, le ofreció una bebida y se sentó en el sofá de enfrente.
- Nos hemos visto - comenzó Thánatos -. El chico de la Llave. No me la iba a entregar, así que tuve que inmovilizarle para conseguirla. Por suerte tragó el anzuelo del puñal.
- ¿El puñal? ¿El Puñal de Plata? - Thánatos asintió -. ¿De verdad se creía que se lo íbamos a dar?¡Es el único arma de la que disponemos contra Drake! Aunque la Llave …
- … ¿es indispensable? Sí. Quizá por eso creyó de verdad que se lo iba a entregar. Sea como fuere no creo que quisiera el puñal para guardarlo. Lo mejor sería que nos deshiciésemos de él. No nos conviene que Drake sepa que nosotros tenemos la Llave ahora.
- No, eso es cierto … - Akando se quedó en silencio unos momentos, pensativo -. Pero ¿por qué la tenía él? ¿Y cómo sabías tú que la tenía? Llevábamos buscándola años sin encontrar rastro de ella.
- Eso es algo que ya te contaré en otra ocasión. Ahora lo más apremiante es eliminar a Zak - le contestó Thánatos, esquivo.
- Claro. Mañana tendrás el informe.
Dicho esto, Thánatos se levantó y acompañó a Akando hasta la puerta, cerrándola detrás de él. Cuando ya no se oían sus pasos en el pasillo, salió a la terraza y dejó que el agua empapara sus ropas y limpiara su rostro, como lágrimas arrasando su piel.
 
posted by Nelletha at 22:54 | 1 comments
martes, octubre 31, 2006
Bueno, he aquí el auténtico propósito del blog: narrar una historia que se irá desarrollando en escenas, y a la que le tengo ya cariño. Espero que os guste ;-) .

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Theo, conocido por todo el mundo como Thánatos, se acercó con sigilo al lugar citado, sintiéndose inquieto. Aquel muchacho le daba mala espina, no confiaba en que mantuviera su palabra, de modo que se mantuvo alerta. La gris lluvia emborronaba el paisaje, y se protegió de ella debajo del puente de piedra. Aún no sabía porqué él le había citado allí, pero llevaba preparado el pago: el puñal de plata. Theo se sacudió el pelo empapado con un gesto violento, y cuando volvió a levantar la vista lo vio delante suyo, mirándolo desafiante.
-Pensé que no te atreverías a venir- le dijo el desconocido.
Delante suyo se alzaba la imponente figura de un muchacho castaño y de profundos ojos grises, algo menor que él.
-¿La has traído?- inquirió Thánatos.
- Eso depende de si tú has traído el puñal- dijo, burlón, el otro.
- Zak, Zak, te conozco. No te arriesgarías a perderlo. Está aquí, lo se.
- ¿Tan seguro estas de que me conoces? Es cierto que hemos hecho un trato- comentó Zak, con aire de trivialidad-, pero quizá me lo replantee. Sé que la necesitas, desesperadamente, y puede que el puñal de plata no sea suficiente para pagarla.
- Tú también necesitas el puñal, desesperadamente. Y, ¿sabes?, es una pena. Creo que me quedaré con él.
Con un rápido movimiento, Theo se aproximó a él e, inmovilizándole, le puso el puñal de plata en el cuello.
- Ahora lo entiendo. No pensabas dármelo, ¿no, Thánatos?- dedujo Zak.-Sólo era un cebo.
- Muy hábil, Zak, pero demasiado lento. Ya has mordido el anzuelo. Entrégamela- dijo en tono imperioso.
- Nunca- le contestó Zak, desafiante.
- Tú te lo has buscado.
Con un movimiento seco y rápido, Theo le agarró de la barbilla y le obligó a mirarle a los ojos. Tras unos segundos, le dijo, en voz baja:
- No tenías derecho a llevártela.
-¿Y tú sí?
- Siempre lo tuve- contestó simplemente Thánatos.
De repente, Zak sintió un escalofrío recorriendo todo su cuerpo. Cuando quiso moverse, se dio cuenta de que no podía. Era como si todo él estuviera congelado. Entonces Thánatos bajó la mano desde su barbilla hasta su cuello y sacó una cadena fina que llevaba colgada, y, de un tirón, se la arrancó.
- Pensabas que podías vencer a Thánatos, un Maestro de las Almas, pero no puedes decir lo mismo del Destinado, ¿verdad, Zak?
Éste lo miró con los ojos desorbitados de terror, comprendiendo por fin.
- Sí, Zak, soy yo. Lo he logrado, ya soy Maestro de las Almas. Los años de sufrimiento han acabado- contestó Thánatos, sin el menor asomo de emoción.
-¿Theo?- pudo articular el otro.
Éste esbozó una fría sonrisa y se fue de allí, sin responder, dejando a Zak inmovilizado. Se alejó lentamente, sin mirar atrás, paseando, pensando. Caminaba bajo la lluvia, disfrutándola, dejando que calase sus ropas. Lejos ya del puente, se encaramó a la escalera de un edificio, como un gato furtivo, y subió a la azotea.
Ya arriba, observó el paisaje plomizo, y se llevó la mano al bolsillo. De él sacó la cadena que le había arrebatado al que había sido su amigo durante tanto tiempo, de la que pendía una llave. Por fin era suya. Había tenido que pagar un alto precio por ella, por no hablar de descubrirse ante Zak, pero decidió que había merecido la pena.
- Alguien tenía que rescatarla.
Y mirando la llave con dulzura, una sonrisa triste apareció en su rostro. Volvió a guardarla, y se escabulló por los tejados de París, llevando la llave que le abriría las puertas de la gloria, pero también las de la desgracia.
 
posted by Nelletha at 13:41 | 1 comments
miércoles, octubre 25, 2006
Mi blog. Sí, suena curioso. Yo que jamás pensé unirme a la moda del cuaderno de bitácoras... pues aquí está. Nunca digáis de este agua no beberé.
Pero esta página tiene un propósito muy claro. Cristalino. Un propósito que ya me encargaré de revelar a su debido tiempo. Hasta entonces, inauguro el blog... pues como me ha parecido más lógico inaugurarlo, presentándome.

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Si tuviera que explicarme …
Otra vez, no se cómo empezar.
Y puede que tampoco sepa quién soy.

Una perdida, una encontrada, una pregunta, un
No, un sí, un no, un sí, ¿qué?¿cómo?¿por qué?
A veces, lo soy todo, a veces soy más incluso, soy la nada.

Creo en el mundo, en la amarga vida me quemaré como ayer.
Orden, desorden, la prisión y el vuelo.
Rota mi sabiduría de niña, ahora soy inmadurez adulta.
Tarda el retroceso en ir, lentamente, hacia delante.
Alineada, alienada, de mí misma, voy de un lado a otro.

Protesto. Nunca fui una conformista.
A ratos el mundo me es asombrosamente nuevo y desconocido
Las demás veces me es repugnantemente ajeno. Mío.
A ratos diría que soy como una palabra
Broté indecisa de labios maternos
Rompí a llorar, rompí a soñar, fui
Ardua y dulce, expresiva en mi silencio.

Ideas que van y vienen, conceptos
No del todo asimilados, soy inefable y
Febril, como tú y como todos.
Inquieta, terrible, caprichosa, incompleta
Naturaleza pobremente humana la mía
Interminablemente efímera.
Toda yo soy voz insaciable
Antes de llegar, ya me he ido.
.
.
.

Un nudo de lágrimas y risas calladas
Nunca nadie había sido yo, simbólica, acróstica

Y puede que tampoco ahora sepas quién soy
Otra vez … Si tuviera que explicarme …
 
posted by Nelletha at 02:53 | 3 comments